Boveda Plantar Kapandji

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Fran Plummet Fran Plummet

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BOVEDA PLANTAR (KAPANDJI)


Conjunto arquitectónico que asocia con armonía todos los elementos osteoarticulares, ligamentosos y musculares del pie. Gracias a sus modificaciones de curva y a su elasticidad, la bóveda es capaz de adaptarse a cualquier irregularidad del terreno y transmitir al suelo las fuerzas y el peso del cuerpo en las mejores condiciones mecánicas. Desempeña papel de amortiguador indispensable para flexibilidad en la marcha. Las alteraciones que pueden acentuar o disminuir sus curvas repercute gravemente en el apoyo en el suelo.

Está sujeta por TRES ARCOS. El peso de la bóveda recae en la clave de la bóveda y se reparte por medio de los dos arbotantes a los puntos de apoyo A y B.

Posee tres puntos de apoyo: la cabeza del primer metatarsiano (A), la cabeza del quinto metatarsiano (B) y las tuberosidades posteriores del calcáneo (C).


EL ARCO INTERNO


Puntos de apoyo anteriores A y C, incluye cinco piezas óseas: el primer metatarsiano, la primera cuña, el escafoides, clave de la bóveda (distribuye peso por medio de arbotantes a puntos de apoyo), el astrágalo, y el calcáneo.

El arco interno conserva su concavidad merced a los ligamentos y los músculos.

Los ligamentos cuneometatarsianos, escafocuneales, pero sobre todo los calcaneoescafoideos y los calcaneoastragalinos resisten todas las fuerzas violentas, de corta duración. Los músculos se oponen a deformaciones prolongadas.

  • El m. tibial posterior: dirige al escafoides hacia abajo y atrás bajo la cabeza del astrágalo (descenso del arbotante anterior)

  • El m. peroneo largo: aumenta concavidad del arco interno, flexionando el primer metatarsiano sobre la primera cuña y este a su vez sobre el escafoides.

  • El m. flexor propio del dedo gordo: también aumenta concavidad de arco, ayudado por el flexor común de los dedos. Estabiliza astrágalo y calcáneo, ya que pasando por sus dos surcos se opone al retroceso del astrágalo bajo el empuje del escafoides.

  • El m. aductor del dedo gordo: tensor eficaz, al constituir la cuerda total del arco, acentúa concavidad acercando ambos extremos.

  • El m. extensor propio del dedo gordo y el m. tibial anterior, insertos en la convexidad del arco, disminuyen su curva y lo aplanan.


ARCO EXTERNO


Tres piezas óseas (de C a B): el quinto metatarsiano, el cuboides, el calcáneo.

Este arco contacta el suelo a través de sus partes blandas.

A diferencia del arco interno, flexible gracias a la movilidad del astrágalo sobre el calcáneo, el externo es mucho más rígido para así poder transmitir el impulso motor del tríceps. Esta rigidez se debe a la potencia del gran ligamento calcaneocuboideo plantar, cuyos haces profundo y superficial impiden el bostezo inferior de las articulaciones calcaneocuboidea y cuboideometatarsiana bajo el peso del cuerpo.

La clave del arco esta compuesta por la apófisis mayor del calcáneo (D), donde se oponen las fuerzas del arbotante posterior CD y anterior BD. Generalmente en fuerzas violentas tienen como resultado la fractura de D.

Tres músculos son tensores activos:

  • El m. peroneo corto: reduce concavidad. Impide bostezo inferior de las articulaciones.

  • El m. peroneo largo: desempeña el mismo papel.

  • El m. abductor del quinto dedo: cuerda total del arco externo.

  • El m. extensor común de los dedos y el m. tríceps disminuyen curva del arco externo.


ARCO ANTERIOR Y CURVA TRANSVERSAL


A a B. Segunda cabeza, clave de bóveda, la tercera y la cuarta están en posición intermedia.

Concavidad poco acentuada, contacta con el suelo a través de partes blandas (“talón anterior del pie”). Este arco se desploma con frecuencia, lo que da lugar a la formación de callos debajo de cabezas metatarsianas.

Otros arcos se trazan en las cuñas (segunda es la clave) y en el sector escafoides-cuboide. El arco de cuñas está sostenido por el tendón del peroneo largo.

La curva del segundo queda sujeta por las expansiones plantares del tibial posterior.

El arco anterior a la altura de los metatarsianos es sostenido por el m. abductor del dedo gordo (dirección transversal).

El m. peroneo largo es el músculo más importante desde el punto de vista dinámico y constituye un sistema tensor oblicuo hacia delante y hacia adentro que actúa sobre los tres arcos.

La curva longitudinal del conjunto de la bóveda está controlada por: el m. aductor del dedo gordo, por dentro, más el m. flexor propio, el m. abductor del quinto dedo, por fuera.


DISTRIBUCIÓN DE LAS CARGAS Y DEFORMACIONES ESTÁTICAS DE LA BÓVEDA PLANTAR


El peso del cuerpo, transmitido por el miembro inferior, se ejerce sobre el tarso posterior, a la altura de la polea astragalina a través de la articulación tibiotarsiana. De ahí las fuerzas se reparten en tres direcciones, hacia los tres puntos de apoyo de la bóveda:

  • A: a través del cuello del astrágalo, en el arbotante anterior del arco interno.

  • B: a través de la cabeza del astrágalo y de la apófisis mayor del calcáneo, en el arbotante anterior del arco externo.

  • C: a través del cuello del astrágalo, la articulación subastragalina y el cuerpo del calcáneo, en los arbotantes posteriores y unidos con los arcos interno y externo.


Bajo carga, cada arco se aplana y se elonga:

  1. Arco interno: tuberosidades posteriores del calcáneo, distantes del suelo, descienden; el astrágalo retrocede sobre el calcáneo; el escafoides asciende sobre cabeza del astrágalo al tiempo que desciende en relación al suelo; articulaciones escafocuneales y cuneometatarsianas se entreabren hacia abajo; el talón retrocede.

  2. Arco externo: los mismos desplazamientos verticales del calcáneo; descenso del cuboides; articulaciones calcaneocuboidea y cuboideometatarsiana se entreabren hacia abajo; retroceso del talón y avance de la cabeza de quinto metatarsiano.

  3. Arco anterior: se aplana y se expande a un lado y otro del segundo metatarsiano.

  4. Curva transversal: disminuye a la altura de las cuñas y del escafoides.


DEFORMACIONES DINÁMICAS DE LA BÓVEDA DURANTE LA MARCHA


  1. Primera fase: toma de contacto con el suelo; cuando el miembro oscilante está a punto de contactar el suelo, el miembro se encuentra en ligera flexión, debido a la acción de los flexores de la tibiotarsiana. Por lo tanto, el pie contacta con el suelo mediante el talón, es decir el punto de apoyo posterior (C). El resto del pie contacta luego y el tobillo se extiende pasivamente.

  2. Segunda fase: máximo contacto; el peso del cuerpo incide totalmente sobre la bóveda plantar que se aplana. Simultaneamente, la contracción de todos los tensores plantares se opone a este desplome de la bóveda. Aplanándose, la bóveda se elonga ligeramente: al inicio del movimiento, el apoyo anterior avanza ligeramente, pero al final, el apoyo posterior C retrocede.

  3. Tercera fase: Primer impulso motor; ahora, el peso del cuerpo se halla por delante del pie en apoyo, la contracción de los extensores del tobillo, va a levantar el talón. Este impulso es el más importante, puesto que pone en juego músculos muy potentes. La bóveda apresada entre el suelo delante, la fuerza muscular por detrás y el peso del cuerpo en medio tendería a aplanarse si no intervinieran una vez más los tensores plantares, es el segundo efecto amortiguador.

  4. Cuarta fase: segundo impulso motor; el impulso aportado por el tríceps se prolonga por un segundo impulso, debido a la contracción de los flexores de los dedos. El pié abandona su apoyo en el talón anterior y ya no contacta más que con los tres primeros dedos, sobre todo el dedo gordo. Durante este segundo impulso motor, la bóveda plantar se resiste, una vez más, al aplanamiento merced a los tensores plantares, entre los cuales se destacan los flexores de los dedos. Al final de esta fase se usa la energía ahorrada en la fase tres por el tríceps. El pie se levanta del suelo mientras el otro comienza a desarrollar su paso.